30 dic 2009

2009! Top 10: Songs

1.- Light The Way - Athlete
2.- Royksopp Forever - Royksopp
3.- Kings and Queens - 30 Seconds to Mars
4.- Hole to Feed - Depeche Mode
5.- More Than Ever - Zoot Woman
6.- Substitution - Silversun Pickups
7.- Keep the Streets Empty For Me - Fever Ray
8.- I Gotta Feeling - The Black Eyed Peas
9.- Help I'm Alive - Metric
10.-Lose You - Peaches

ROYKSOPP-ROYKSOPP FOREVER from kırmızı on Vimeo.

29 dic 2009

2009! Top 10: Albums

Si todo el mundo lo hace:
1.- Black Swam - Athlete
2.- It´s Blitz - Yeah Yeah Yeahs
3.- March of the Zapotec/Holland EP - Beirut
4.- One Love - David Guetta
5.- Fever Ray - Fever Ray
6.- West Ryder Pauper Lunatic Asylum - Kasabian
7.- Hands - Little Boots
8.- Junior - Royksopp
9.- This is War - 30 Seconds to Mars
10.- XX - The XX

Keep The Streets Empty For Me from Fever Ray on Vimeo.

Heartless

The FRAY - Heartless from IE HAGY on Vimeo.

26 dic 2009

En el 2009...

-Me robaron en Valencia, asi que no llamen, yo los llamo.

Luego completo mi lista u.u

18 nov 2009

Acciones Decisivas

El ser derribado en el océano enfilaba el rostro al cielo. Mantenía los puños cerrados, descansando su espalda en la profundidad de las aguas, su torso podía ser divisado desde las costas Japonesas, sus hombros desde la Costa de Marfil. Sus brazos abiertos daban la vuelta al mundo, y sus manos se apoyaban en las montañas más alejadas de diferentes latitudes. Su corazón apenas latía desde el principio de los tiempos, las marea mas alta de cada década lograba cubrir gran parte de su cuerpo, a excepción de la alargada protuberancia que nacía de su frente. Sus contracciones esporádicas hacían temblar la tierra en parajes opuestos del planeta. Cuando despertaba el furor de sus parpados provocaba tornados. Con un ojo veía ocultar el sol, y con el otro lo veía nacer.

Las multitudes se reunían en sus respectivos puertos, para admirar el propio desconocimiento, la propia ignorancia. Regocijarse en esperar de tiempo en tiempo que el invasor, el padre, el que siempre ha estado abriera los ojos. En busca de salvación, de cumplir sus propios deseos observan como sus manos se elevaban rozando la luna, tomándola entre sus dedos con el único propósito de cambiar las mareas, mostrar su lado oculto, realizar sus caprichos, impresionando a la humanidad entera.

No piensa, su existencia trasciende la de todos los humanos. No está regido por el tiempo, ni por sensaciones. Vive de acciones, de elecciones, y eligió estar en los mares desde el mismo principio. No vino de otro planeta, no creció, no comió ballenas hasta alcanzar su tamaño actual. Simplemente sus deseos fueron más allá de la muerte. Su afición por el cielo, ver el sol rondar día tras día. Respirar, vivir, ajeno a las preocupaciones de sus fieles y detractores. Vivir con sus cinco sentidos atentos. Recorrer el agua, saber de dónde proviene cada partícula, cada estrella, cada galaxia y su traslación. Cada remordimiento del hombre, cada decisión mal tomada, cada arrepentimiento hasta este punto.

Y estaba ahí, para dar esa lección. Sin palabras. El único de su clase que ha ido más allá, impulsado en un principio por conocerlo todo, por verlo todo. Por sentirlo todo. Por viajar en el tiempo y observar el movimiento de continentes, la evolución de sus compañeros marinos, el banco de coral que se fundó en sus costados y poco a poco lo convierte en roca. Es el destino, la elección, el desconcierto. Mira a los humanos con envidia, palpa sus dedos en busca de alguna sensación, del secreto del hombre; el secreto y la propia inconformidad que de ahí nace. Escucha su corazón atentamente, suspira confundido, mientras la multitud exige conocer el secreto.

Demandan que el ser finalmente se levante, que se pose sobre la tierra en un último acto de destrucción, que recorra los polos ocasionando inundaciones y maremotos. Detenerse sobre la cima más alta y derribarla hasta el fondo, borrar los símbolos de la humanidad, las huellas del hombre, su polución. Crear una nueva raza de seres similares, extrasensoriales. Sin conciencia, sin individualismos, sin el deseo de propagarse, sin dioses paganos. La vida se había acabado tiempo atrás, y solo la muerte regocijaba el corazón de unos pocos.

5 nov 2009

Refugio


Imagino la rama de un árbol, extendiéndose

Alcanzando el cielo

Abrazándolo


Imagino mil ramas

Extendiéndose

Intentando abrazar el cielo


Imagino mis brazos

Abriéndose camino

Alrededor de tus hombros.


Refugio


Imagino tu cabello en picada

Desde la atmosfera

Volando y acelerando

Persiguiendo su olor, su textura.


Imagino las raíces

Entre las rocas

Entre acueductos y cimientos


Imagino mis manos apartando la multitud

Los objetos

Los vicios.

Solo para alcanzarte.


Imagino un escudo

Un hogar donde morir

Hecho de madera y piedra

Sin cimientos o acueductos.


E Imagino vivir bajo un árbol

Sin comer, sin dormir

Sin pensar.

Anulando el tiempo


Viviendo una y otra vez

La misma tarde

La misma tarde

El mismo atardecer


El mismo viaje

El mismo camino

Mi refugio en tus brazos

Tu refugio en los míos.

29 oct 2009

Inbox

-Detente y no pronuncies las palabras que siempre el alcohol te da la fuerza de decir, siempre son las mismas. Las que muero por escuchar.

Escultural, no. Única, no. Especial, solo un poco. Y gran parte es por las cualidades que te coloco, no son defectos para mí, hasta ahora. Hasta ahora que te pedí no avanzar más, hasta hora que tus pies desnudos intentaron acercarse a mí y dije no. Lo vi una vez en una película, lo leí en el diario, lo escuché en una canción, sabes que no hago cosas solo por hacerlas. Me gustaría, pero no. Me encantaría, pero no, mis acciones son débiles, manipulables, no pienso realmente en lo que debería. Y veo la escena, y me confunde con los sueños aleatorios que he tenido toda la semana. La necesidad de afecto, el miedo a envejecer, el miedo a perder a mis amigos, mis necesidades más viscerales, Y veo la escena, un poco más nítida, te detengo justo antes de cruzar el pasillo, y darme otra explicación, otra mirada, otro abrazo, y si tengo suerte un beso tímido, como si nos observaran. Te digo que no hables, y sorprendentemente no lo haces. Tus pies fríos en el pasillo se detienen violentamente, nunca me habías visto tan decidido. Tu figura se detiene justo después de la puerta, me observas, callas por qué no sabes que decir, solo tienes el impulsivo capricho de aferrarme a ti, para nada, para nada. Lo sabes, y es por eso que te detienes, violentamente, lo ves con claridad, y no lo haces por mí, lo haces por ti, por lo que realmente quieres. Disfrazas tu mirada, para que piense en tu sacrificio, me dejas ir, para que sea feliz, con mis reales deseos. Yo disfrazo la mía, de dureza y decisión, no es lo que quiero, pero es lo que quiero en ese preciso instante, me basta. Luego de detenerte violentamente haces un ademan, como si intentaras correr hacia mí. Y no es verdad, no te engañes. Por eso apenas presiono el botón te mueves un poco, frunces los labios un poco, queriendo decir algo, un no, un no por favor, un cambiaré por ti. No es la solución, ambos lo sabemos. Por eso me dejas ir, por eso te dejo ir. Y las puertas se cierran, y mis palabras harán eco, harán eco, harán eco, en ese pasillo hasta que respires nuevamente, y pienses, en cualquier cosa. Contaré los días, los años, para que leas esto y me respondas, y me digas que estaba en lo cierto, literalmente, espero lo hagas.

25 sept 2009

Imprimis

I ImPrimis

En las mañanas pasaba como un fantasma, un total desconocido en la oficina. Su cubículo estaba al fondo, justo en la esquina que da a la salida de emergencia, sería el primero en salvarse después de todo. Junto a los baños. La señora de la limpieza lo saludaba siempre con una sonrisa, el se la devolvía falsamente, no por hipocresía, trataba de ser lo más cordial posible con la gente que no percibía su falta de carisma en general. Su cubículo estaba adornado por un montón de papeles de colores, en realidad solo azul y blanco, no le gustaban los demás del talonario. Pegados a un corcho amarillento que hace tiempo había perdido su función, todo se caía en primer lugar, y en segundo en los corchos generalmente se pegan cualquier cantidad de idioteces que hicieron feliz a la persona en algún momento, boletos del teatro o cine, envolturas de chocolate, cartas infinitamente cursis que empiezan con el sobrenombre que te colocó tu novia de turno y terminan con un te amo, el grafitti en colores degradados de ese mismo apodo, fotos en la playa, en la montaña, en la playa, en la montaña, y en la playa montañosa con el mismo grupo de secundaria. Luego el corcho viejo va perdiendo rigidez y suelta las tachuelas con desgana, el adolescente ya adulto y con traje lo mira, se ríe de todo lo que mencione anteriormente y lo engaveta, lo bota a la basura, o su madre lo hace, o la señora de servicio lo hace, o tu padre curioso, viejo, que nunca fue joven lo medio revisa y se siento orgulloso de su hijo profesional que dejó esas épocas atrás. En fin, su corcho siempre tuvo un solo propósito, poner facturas por pagar y deseos no cumplidos. Detrás de la factura del cable y la electricidad estaba el itinerario del viaje que planeó al graduarse, y que nunca hizo, Rio y Buenos Aires estaban en el tope de la listas, a penas visibles entre el montón de tareas que tenía que hacer. En el escritorio una ruma de discos y sus caratulas, sin nombre claro, para que sea más difícil saber que hay en cada uno, hojas de reciclaje, la Pentium 3 que la empresa se negaba a renovar, y entre todo el desorden un porta retratos digital con una única foto que cambiaba de posición por la configuración dispuesta, la chica en cuestión salía en horizontal, vertical, diagonal, se desvanecía, aparecía de repente, desaparecía en cuadriculas, se desdoblaba como pergamino, daba vueltas, siempre medio mirando, medio sonriendo, con el cabello entre los ojos daba una mirada esquiva a la persona que en ese tiempo tomó la fotografía.

Por mucho era el más eficiente del piso, y en estas cosas de trabajo eso no necesariamente está a tu favor, era la única razón por la que la gerencia lo mantenía a pesar de su curiosa imposibilidad de trabajar en equipo, hay muchas anécdotas, pero el tiempo apremia para contarlas una a una. La mayoría del tiempo terminaba sus reportes a mitad de mañana, pero igual no se iba, o no notificaba a su jefe acerca de su eficiencia. Gastaba toda la tarde observando la fotografía danzar de un lado a otro, imitando esa media sonrisa, recordando lo que se prometió a si mismo recordar, ese año, ese mes, ese día, ese preciso instante lo repasaba una y otra vez para evitar perder los detalles del arnés simbólico que lo mantenía a mitad de montaña, reacio a descender por su propia convicción, pero igual de terco en cuanto a subir, no divisaba los ojos al final de la pendiente escarpada que lo motivaba en aquella época. En su vaivén producto del viento del sur que lo movía de un lado a otro en la montaña se cruza un avión de papel que impacta justo detrás de su cabeza, dos segundos un borrador que cae cerca del porta retratos, otros dos segundos luego escucha las risas sonoras de sus compañeros que provocan un alud en la montaña y lo devuelve a la oficina dejando atrás paisajes andinos y cimas nevadas. Se levanta unos centímetros de su silla y ve como sus detestables colegas iban a la oficina del gerente a lamerle los pies como era costumbre luego de la hora del almuerzo.

Imprimis, lo que en un tiempo fue tu brújula de carne y hueso, o una serie de deseos y metas propuestas, o hasta simbolismos que te motivaban a ir un paso adelante. Lo que nunca te decepciono y por eso aun te aferras , recuerdos que utilizas para mantenerte con vida, dichas y desdichas que juntas hacen ese panorama de lo que llamaste felicidad. Ese momento que etiquetaste como feliz aun después de las catástrofes sucedidas luego. Solo recuerda los buenos momentos, los buenos momentos, los buenos momentos, tres repeticiones son suficientes para que llegue uno a tu memoria.

II Sabor Metálico

Decido que a eso sabe la decepción, pasar la lengua por un tubo de hierro a medio oxidar, ni siquiera estoy en la posición de defender ese argumento pero me convenzo de que es así, o cuando estas a punto de vomitar sin nada en el estomago y sientes ese sabor a sangre que se impregna en tu boca. Cuando fumas un cigarro sin nada mas en el estomago y sientes un vacio que no se puede catalogar como hambre, te retuerces en vano, comes en vano, hasta que cinco minutos luego desaparece. Sucede en muchas ocasiones. Cuando chocas tu carro y es tu culpa, cuando vomitas las plantas que tu madre cuida tan celosamente, cuando descubres que tu padre y la imagen que tenias de él se pierden en diez años de infidelidad. Cuando tus amigos hacen cosas no dignas de amigos. Cuando tu norte su pierde, en un mar brumoso, en una noche estrellada que se nubla y pierdes el rumbo. Los dispositivos de seguridad fallan, resbalas entre los nudos de la cuerda que te sostienes y caes al fondo del abismo, no por cuenta de otros, si no por la propia decides no aferrarte, no quemar tus manos en vano tratando de encontrar la cuerda, es algo que tú decides, no sabiendo que es peor, mantenerlo por un tiempo, o dejarlo ir repentinamente.

9 sept 2009

El Lago

[Chapter Seven]

2009

En mis sueños un lago rodeado de tormenta. La perfecta metáfora. Una tormenta eléctrica, impredecible, solo llevada por sus intereses y los del viento. De nuevo, impredecible. Imposible conocer su próximo destino, su próxima descarga. Rodea al lago por los costados, desatando su furia, una leve llovizna es el preludio de un atardecer violento. El lago que es encerrado por las faldas de la montaña, por millones de años ha visto a nuevas especies erigirse de sus aguas, mamuts de fuerte pisada asediados por tribus de hombres, cocodrilos acechando a despistados animales que ceden sedientos ante el peligro. Impasible, nada altera su superficie, su nivel varía uno o dos palmos con cada millón de años transcurrido. Su fuente lo mantiene limpio, invisible a los ojos humanos un manantial subterráneo que convierte los malos deseos en buenos. Admira la tormenta pasajera, como los rayos caen en la superficie de la tierra en un acto de liberación, como el fuerte diluvio es el único capaz de alterar su superficie, aunque sea en lo más mínimo cada gota que cae una tras otra y tras otra se hacen un solo flujo al final. Y se hacen incondicionales por un corto período de tiempo. Hasta que la furia merma, y la tormenta desaparece en la noche. Sin dejar rastro, su esencia sublima en otros costados de la tierra, abandonando el lago que vuelve a su estado expectante, contando cada segundo, observando, escéptico ante los falsos intentos del hombre de sacarle provecho, de alterar su forma, de distraer su mente, de huir a las memorias que aparecen como rayos cuando en esa llanura tenía todo lo que necesitaba. Las nuevas experiencias, que alteran la superficie, no mi esencia; como me manifiesto, como te manifiestas, fuimos incondicionales, o aún lo somos.

31 ago 2009

La lluvia que tarde llegó

[Chapter Three]

2009

En la ciudad donde cada objeto tiene su historia, cada agujero de bala, cada mancha de sangre, cada semáforo testigo de los atracos a plena mañana. Cada peatón que hace su historia día a día, tropezando, escupiendo, contaminando su cuerpo en una carrera que no lleva a ningún lado. Y por primera vez siento que avanzo, que tengo cierta ventaja sobre los rutinarios autómatas que pasan a mi lado, hoy no tengo un destino, ni un itinerario que seguir, un autobús que tomar, una cita a la que llegar.

Y la lluvia que tardíamente llegó, en la noche cuando no tenía caso. Cuando ya había aplacado los sentimientos que me atormentaron durante el día. Cada segundo que extrañé tu sonrisa, tu mirada. Cada segundo que me cuestioné por estar cediendo a lo que me propuse nunca más ceder. Este juego, del que al parecer aun no tengo experiencia. El cielo que se abre, las nubes se deshacen entre rayos lunares. La lluvia que cae cuando no tiene importancia, mis cuestionamientos que resurgen cuando no tiene sentido. Sin marcha atrás solo hay un camino que recorrer, abandonar una década que me dejó todo y me lo quita a la vez para recorrer lo que falta siendo lo que soy, concluyendo en la mejor y más emotiva manera. Cuando tiempo atrás buscaba el amor desesperadamente en todas partes y finalmente llega de la forma más inesperada. Y qué más da si está a punto de acabar o no, igual lo está desde el primer día, desde el que nacimos.

La lluvia que tarde llegó, y tú con ella para dar un vuelco a todas mis presunciones, a todos mis prototipos, deseos, e ideas de felicidad. Esto es felicidad, este día sin destino, sin amigos, si quiera tu. Esto es felicidad, estar al tanto de todo, en esta década moribunda que me cambió, para enamorarme de ti y dejarte ir desde un principio. Por siempre, esto vivirá en mí, y por siempre estaré en tus recuerdos, cuando me evoques y yo haga lo propio.

Estallar el Sol

[Chapter Four]

2009

Al final tengo el poder, el poder de estallar el sol. Derretir un antiguo glacial es algo más sencillo que desprenderme de las personas que más quiero, pero lo sigo haciendo una y otra vez. Y siento que estallar el sol el más simple, pensar en un una noche culminada sin estrellas, sin ese resplandor cuando el sol se asoma entre las montañas es comparable con los sentimientos que han pasado por mi mente en estos últimos días. Pero no, viajo en sentido contrario a ti y veo un nuevo amanecer, una nueva oportunidad para no ser el mismo de siempre. Mi esencia que se manifiesta de la peor forma posible, siendo un animal de costumbres que comete los mismos errores una y otra vez, algo de lo que no estoy orgulloso, pero es imposible arrepentirse. Todo este camino sinuoso me ha traído aquí, y por las mismas circunstancias me llevo a ti en su momento, plagado de traiciones, mentiras, no sé porque pensé que contigo podía ser diferente. Y prefiero estallar el sol el día que olvide la calidez de tu sonrisa, lo que despertabas en mi un simple abrazo, una simple caricia. Lo humano que me sentía cuando no podía evitar llorar solo por pensar no verte un día más, por hacerle frente a mis equivocaciones y llegar a la conclusión de que no tiene sentido seguir tratando que me perdones. Y aunque suene fatalista solo conservaré esto, los recuerdos de un tiempo que pasó demasiado rápido, recuerdos de un cariño y una pasión que pudo llegar mucho más allá. Y por supuesto el dolor de corazón tan terrenal que me dio una bofetada de humildad, de que no puedo seguir jugando conmigo mismo ni con otros.

Solo queda decir que ahí estarás, cada vez que el mundo me ofrezca un nuevo amanecer y me detenga en medio de la nada solo a recordar como recorrimos un camino juntos, como tu mano descansó en la mía en momentos difíciles, al igual que en momentos de felicidad y tristeza. Como todo en este punto parece el fin del mundo, pero al final es solo el principio ****

5 may 2009

Cristal y Artefacto-BEIRUT

Desvelo
en la claridad de la mañana
como ninguna otra.

Concreto vaciado en toneladas
impide el libre paso de las almas
que siguen un camino laberíntico.

Revelo
el temor de un día no vivido
bajo la sombra de estructuras artificiales.

Estructuras erigidas
que ceden tiempo a tiempo
dan lecciones de humildad.

Viajo a lo que carece de vida. Cristales y artefactos testigos día a día de un sentimiento que renace con cada amanecer reacio a desaparecer en un mar de palabras no pronunciadas. Abrir los ojos y percibir el olor indescriptible de una vida que se escapa. Querer sentir todo lo posible, escuchar cada espectro de sonido, probar lo prohibido y ver lo inimaginable. A la vez que me recluyo en lo construido por el hombre y en las pocas responsabilidades que nos acechan.

No contar el tiempo que se desvanece con cada atardecer y dejar los deseos a un lado por simples carencias y una que otra obligación. Y viajo hacia ti, la próxima parada en mi tránsito cada mañana. Apareces de entre los arbustos, escudada por la naturaleza que te protege de las bestias carnívoras y despiertas cuidada por la flora, más bella que el día anterior, con un perfume que mezclas en exacta proporción todas las esencias dispuestas para ti. De un resplandor que me ciega pero característico a mis pupilas que poco a poco se acostumbran a tu brillo matutino. Deseo preguntar como duermes, como en la oscuridad obtienes abrigo. Como cada mañana apareces de un sitio distinto, entre las sombras, sonriente como si la vida no pasara para ti. Al instante tu semblante cambia, al respirar mi aire contaminado de indecencia, apatía y conformismo. Me observas con rencor, pero no el suficiente para cuestionarme y flotas hacia las fronteras, donde el follaje desaparece tentando a los cazadores y bestias al otro lado de los limites.

Y viajo hacia ti, el demonio que acecha a mis espaldas, que tanto a tanto saborea mis hombros con su lengua puntiaguda. Riendo por llevarme a un paso del abismo. Atado de manos es incapaz de empujarme, solo murmura sonidos indescifrables, que tienen sentido con el paso del tiempo. De piel gastada por el tiempo y ojos rojos mis miedos retoman poder cuando el sol se oculta entre las columnas, cuando te ocultas de mí, y cuando

BEIRUT

evoco unas cuantas letras desordenadas, los sonidos graves de los trompetistas al fondo de una marcha mexicana. Lo que implica los recuerdos de una vida tristemente no vivida que evoca sentimientos innombrables, dolores de corazón, ansiedades y demás. Lo que evoca un mínimo suspiro de deseo y confusión en las paredes que tiempo a tiempo confiesan lo vivido por el hombre, cuando la melodía se convierte en dolor y cada nota recuerdo episodios pasados cada uno más antiguo hasta llegar al primordial.

Y viajo hacia ti, mi última parada. Tus ojos en la penumbra antes de amanecer, entre abiertos del sueño y el temor, esperando por un beso, una caricia que demuestre tu humanidad. Lo que evoca el recuerdo de tus labios esperando ser acariciados por mis dedos. Y de nuevo tus ojos cerrados tentando mis acciones, una leve sonrisa, sentir que descansas en mi pecho mientras emprendo viajes a las costas más lejanas del sol y tu piel se deshace entre mis dedos por el calor. Tu perfume siendo vaporizado al instante entre rayos luminosos de mil años luz de edad ofrece el último recuerdo vívido de un viaje que termina.

Lo que evoca sentir tiempo a tiempo,
y resurgir de entre el polvo de tu piel
día a día.

18 abr 2009

Ala Delta



El Propósito

De un puñado de palabras
lanzadas al mar,
al acantilado
de tus deseos reprimidos.

De una Dedicatoria

A la depresión de toda esas metas,
propósitos absurdos.
Dedicado a tus miedos,
a las veces q borré tu sonrisa en sueños.

II

Ante que todo
apoya la cabeza contra tu palma,
y ve al cielo.
Desaparece.

Planea entre las nubes.
Vuela en ala delta entre deseos futuros.
Mientras la naturaleza observa,
yo me anclo a tierra,
me es imposible seguirte.

Recorre caminos terrenales.
Aférrate a lo construido por el hombre.
Unas cuantas luces incandescentes
un poco de maquillaje.
La vanidad en el aire.

Me es imposible seguirte.

III

Pronunciar tu nombre tres veces
una invocación al pasado.
Volver a los tiempos deshumanizados
donde todo importa.

Solo aminoácidos,
estructuras unicelulares,
luego vegetales y
hasta dinosaurios extintos.

Romance entre amebas,
particiones de bacterias.
Virus que se propagan a su merced.
Organismos que se erigen poco a poco.

Estrictos los sentimientos,
solo lo necesario.
La búsqueda de alimento,
la búsqueda de eternidad.

Contados los gritos guturales de apareamiento.
Sabanas selváticas de hace millones de años,
uno que otro macho cavernícola
expresa su afecto con vocablos básicos.
Los míos nunca lo fueron.

IIII

Mientras la naturaleza observa,
los troncos enmohecidos temen.
Carbonizados por el animal de costumbres
desaparecerán en un torbellino de cenizas
y recuerdos.

Mientras la naturaleza observa,
hombres en alta mar
perforan su propio hogar,
por un líquido que desaparecerá
en volutas de humo y sangre.

Mientras la naturaleza observa,
el viento se cuela por la selva
y la llanura creada por la maquina.
Una montaña invertida se extiende.
En su interior hombres trabajan su desdicha.

Mientras la naturaleza escucha,
los ruidos animales hacen eco en el tiempo.
Tigres dientes de sable que acechan.
A lo lejos mamuts de pisada fuerte
que se protegen entre sí.

Mientras tu esencia observa,
tomo la humanidad como mía.
Toco estrellas y galaxias,
donde no llega tu ala delta.
Te es imposible seguirme.

V

Amarro la esperanza
en redes que lanzo al mar.
En las manos que forjan esas redes
miles de historias nunca dichas.

Manos fuertes de mil años
forjan sentimientos innombrables.
Lazan nudos que recorren lo que soy,
carne y hueso impotentes ante el olvido.

La tempestad hace su jugada,
aparece de la nada
y vuelve trizas el sentimiento.
Mar adentro corre lo que algún día
provocaste en mí.

Aunque existo,
y aunque extraño tus labios
me borro poco a poco.
Entre nubes de polvo y sangre,
desaparezco.

Sin dejar huella.

VI

Solo un puñado de palabras
que lanzo al olvido.
Nunca fui tan de Nadie.
Nunca serás tan de Alguien.

Dedicado a tus metas,
tus sueños.
Dedica tiempo a lo que importa.
Felicidades.

25 mar 2009

Millones de Años

Pronunciar tu nombre tres veces, una invocación al pasado. Volver a los tiempos deshumanizados. Solo aminoácidos, estructuras unicelulares, luego vegetales y hasta dinosaurios extintos por asteroides que caen en la costa mexicana. Romance entre amebas, particiones de bacterias hasta no poder individualizar el asunto. Virus que se propagan a su merced entre organismos que tienden a erigirse poco a poco. Estrictos los sentimientos, solo lo necesario; la búsqueda de alimento y continuar con la descendencia sin necesidad de primeros o segundos apellidos, separación de bienes, y herencias. Contados los gritos guturales de apareamiento que se escuchan a vivas voz entre las sabanas selváticas de hace millones de años, uno que otro macho cavernícola que empieza a sentir posesión hacia la hembra que mas cabalmente satisfaga sus necesidades y expresa su afecto con vocablos que no van más allá de cinco sonidos básicos, y tres actividades vitales, no necesitar nada más.

Siete millones de años luego apareces tú y vuelves loco al pobre neardenthal y lo fuerzas a ser homo erectus. Llegas con tu cabello perfumado y perfecta estructura ósea y obligas a hacer necesario nuevos sonidos, nuevas formas de comunicación no necesariamente auditivas, así como ritos de pronunciación y acicalamiento. Ya no es suficiente con halar de tu cabellera y dar de garrotazos a la puerta de la cueva, no. Haces surgir necesidades, placeres, inseguridades; yo, como cavernícola, hago a un lado el fuego, la rueda y paso horas frente a la laguna de la esquina, muerto de frío, viendo si mi cabello está como te gusta, si mi corbata moteada al estilo tigre dientes de sable hace juego con mi piel desnuda. Al no conseguir captar tu atención en lo mas mínimo, y en plena separación de continentes me haces recorrer de Mongolia al estrecho de Bering en búsqueda de algo; un animal tropical, un mamífero de colores raros para degollar y hacerte una bufanda, una fruta exótica de lo que ahora es Nueva Guinea mientras lucho contra la meteorología para que llegue sana y salva a tus manos.

24 jun 2008

Ritual



Cada media tarde los mismos viejos –rostros de pesar agrietados, manos toscas, gruesas venas, uñas veteadas e invadidas de hongos, barbas de toda la semana. Dientes amarillentos y pulmones ennegrecidos por el carbón- con sus respectivas marcas en los asientos de siempre, su hedor característico a aceite de caja quemado, su rastros genéticos, sus células muertas en cada retazo del terciopelo sucio del tiempo y la falta de aseo. Exhiben las marcas de las numerosas batallas, cicatrices alargadas que quedan como testimonio de lo épico del asunto, carbón recién extraído que se mete por los poros e incrementa el riesgo de auto combustion. Ellos levantan sus piernas, sacan su falo descolorido, orgullosos lo agitan de un lado a otro, los comparan y rocían un líquido amarillento en las patas de las butacas, la mayor propiedad de cada uno de nosotros. La madera débil por lo constante del asunto cruje cuando los corpulentos machos vuelven a su posición de centinela.

La convocatoria es a las tres de la tarde. El umbral se abre a esa hora y nos transporta a la época de largos colmillos y gruesas capas de piel. Un coliseo prerromano de mínimas dimensiones, sin armas las únicas defensas son la vitalidad e inteligencia de cada quien. Por bastante soy el mas joven que había dado su vida por una de estas butacas pateándole el culo a un viejo imbecil que no hacia mas que contar las anécdotas de todo lo que tuvo, y como lo perdió. En realidad creo que muchos me agradecieron con una simple mirada de aprobación, una que otra palmada en el hombro, además de una cerveza gratis. Luego del rito de pelea los cuellos se desinflan, los falos vuelven a su lugar y todos los hombres enfilan la vista al frente desahuciando al compañero vencido. En el fondo, no podía ocultar mi dicha. Y aun mas en el fondo empezaba olvidar porque había llegado a este lugar, ya soy parte de el. Jennifer entra justo como todos los días, no tan despampanante como quisiera, pero por Dios, era la única mujer en Kilómetros. Conciente de su llegada inflo un poco mi cuello, sacó mis garras, acomodo mi falo -todo en vano- Ella pasa de largo, saluda a su padre, se instala en la mesa mas alejada y fuma un cigarro antes de empezar su labor diaria. Por su atuendo descifro el día –miércoles-

Aunque enfilados al frente ninguno de los hombres quita la vista de la mujer que entró –Jennifer- todos susurran su nombre al tiempo y empinan la cerveza en conmemoración de los años desperdiciados, las viudas, los hijos que se fueron y nunca volvieron. En cambio yo simplemente tomo un sorbo sin ninguna rememoración al fondo, solo un sorbo de la misma cerveza de hace dos años. Aun nadie me abandona, no tengo recuerdos, vivo como un espía encubierto sin recuerdos, dolientes, parientes, deseos. Dos años trabajando en el mismo lugar con la mayoría de los viejos que comparten la barra conmigo, cargando y descargando los camiones que llegan a la mina. Ganaba lo suficiente para pasar un tercio de mi vida metido en este espacio deforme que me consume día a día. Jennifer era lo único diferente que se veía por aquí. Ella es la que administra la posada en la que la mayoría de nosotros pasa otro tercio de su vida. Apenas llegué me advirtieron que dos hombres habían perdido sus manos por tocarla, y era entendible, su padre fue guerrillero cuando ser guerrillero significaba realmente algo, ahora nos servía tragos a todos y llenaba sus bolsillos con la esperanza de un retiro decente algún día.
Aunque en el algún momento sentí que tenía cierta ventaja por tener mas o menos su edad todo se esfumó cuando día a día caí en cuenta del tipo de crianza represiva que había tenido. Obligada a limpiar los desastre de un grupo de viejos sin vida, sus orines, sus excrementos, sus vómitos. Dejar acumular la mierda debajo de sus uñas, en su piel, no puedo sentir mas por ella que un profundo asco.

Ese día no hace falta decir que bebí demasiado, saltar de nunca dirigirle palabra a invitarle un trago era un movimiento nada conservador. Ella acepta y los viejos resoplan casi al unísono, puedo sentir como somos el centro de las miradas y empiezo a temer por mis manos. Nunca he dudado del poder del alcohol, y creo que este es el preciso instante para afirmar mis creencias. En dos años nunca había escuchado su voz, solo intentar una que otra vez leer sus labios en vano, escuchar sus suspiros lo que era una tarea casi imposible con los ruidos vitales de una veintena de viejos en sus últimos años. Captar su mirada cuando leía uno de sus libros detrás de la barra, me imaginaba comentando, poetizando mis palabras, estableciendo una buena critica y sacándole una sonrisa, pero si terminé en este lugar no es por mis privilegiados conocimientos en otros aspectos de la vida. Cargar, descargar, mi vida es solo eso. Quizá ella estaba cansada de todo al igual que yo. Su voz es suave, otoñal, maternal, amena, sobrecoge todo los alrededores y lanza un rayo de luz que se dispersa en los rincones más oscuros del lugar. En realidad no se que está diciendo, su nombre, Jennifer. Ya lo se todo de ti, no hace falta que digas nada mas. Sonríes, no se porque, aun no he dicho nada. Tomas un trago, y siento como tu padre nos observa –¿Tu padre? ¿No hay problema?- No, dices, me explicas que el lleva tiempo insistiendo que salgas con gente de tu edad y que te alejes de todos los viejos esos de la mina.
Claramente con unos tragos mas mis sentidos empiezan a verse afectados, mi lengua se traba en el deseo de tener una conversación fluida, mi mirada se tuerce hacia un lado y me empieza ese tic en el parpado izquierdo. Elevo la voz un poco, confiado por el beneplácito de tu padre le hago un gesto con la cabeza, en cambio el no devuelve nada, solo una fría expresión de no te extralimites. Entiendo claramente, es mas, me alejo un poco de Jennifer y establezco una distancia mínima de acercamiento –tres palmas- Tomo cordura y trato de obviar el alcohol que recorre mi sangre, le pregunto de los libros que lee, de sus aspiraciones. Voy un poco mas allá, inspirado por la confianza que me da, le pregunto su punto de vista al estar rodeada de hombres y pasar buena parte de su vida en un lugar como este.

Los ruidos de la minan no cesan. Tres turnos de hombres entran en sus fauces día tras día. Explotando, martillando, transportando el mineral. Salimos del bar y a lo lejos observamos los destellos, dos segundos después el ruido de la explosión. Termino mi cerveza y lanzo la botella a un lado del camino, esperanzado. Nos sentamos a la orilla de carretera y dejamos la conversación a un lado por ahora. Tomamos las estrellas como nuestras, la brisa que se cuela entre la selva y la llanura artificial creada por el hombre. Una montaña boca bajo que se extiende miles de metros y en su interior hombres trabajando su desdicha, muriendo con cada carga, con cada explosión del denso polvo, congestionando sus pulmones. Los ruidos animales, tigres dientes de sable que acechan a lo lejos a los mamuts que pisan fuerte y se protegen entre si, en la era glacial el hombre moderno lucha por mantener sus comodidades. Produce energía de la naturaleza y segrega un pus oscuro a cambio que devuelve como pago. Ella toma mi mano, demasiado rápido pienso yo. De piel tersa y suave caigo en cuenta en lo ásperas de las mías, eso no es importante ahora. Dejo las estrellas y me concentro en mi papel, actuar, no actuar.

Los viejos rugen entre sí, gurutan sonidos indescifrables, desde hace mil años los mismos gestos –algo se aproxima- Amenazan, dejan ver sus garras, inflan sus cuellos, fruncen el ceño y los colmillos aparecen justo cuando un macho ajeno aparece entre las sombras. La luz invade el lugar, por unos segundos y recuerdo las bondades del exterior, el olor del campo, el soplar del viento, Jennifer. Mierdas que se esfuman cuando la puerta regresa a su lugar y me hundo nuevamente el olor a humo y orine acumulado desde hace veinte años, el piso pegajoso, las cucarachas que pasean entre los vasos del lavaplatos. No quiero ni pensar en toda la mierda que hay acumulada en esta barra y las veces que le he pasado la lengua victima de una de mis borracheras, ese no es punto hoy.
En la última butaca de la asquerosa cueva en la que convivimos me siento acechado, observado por todos veo como el extraño se acerca a unos pasos de mi posición –es mi turno- Las garras se retraen y todos miran de reojo lo que parece ser el comienzo de una lucha mortal.

Mi mano descansa junto a la suya. Siento pena de mi piel pálida y mis uñas sucias, a ella no parece impórtale. Explosiones al fondo, bramidos, la lluvia que se acerca –ella se acerca y tu no te percatas- coloca su cabeza sobre mi hombro. Desde este punto de vista puedo ver la generosidad de sus pechos, confinados, su cabello que cae sobre ellos. Castaño, mal cortado, y descuidado por las muchas labores y la falta de estimulo. Aceitoso. La lluvia acecha aun mas cerca, ella al parecer no le molesta la idea. Pequeñas gotas caen sobre su piel tersa, sobre la mía amarga y niquelada otras menos agradecidas. Este es el único día que cuenta, el único día que vale todos.

22 may 2008

Revoluciona Tiempo

A todos mis amigos de carne y hueso

I

Desapareces
ante miles de rostros
solo uno a la vez.

Apareces
entre cuadros infinitos
te reconozco.

Señor de dos rosas
una melodía
tus anteojos
la ausencia de motivo
en tu mirada.

Tu caminar nubla mi mente
nubla mi alma tu descuido
encorvado deambulas
resignado me señalas.

Al tanto de todo ensordeces
exento al tiempo te ajustas.

Revolucionas mi existencia con tu paso
ajeno a mi atención te acicalas
observas el mierdero
te resignas.

Invencible
sin atención nos observas.

Palpita señor
descansa inmóvil.

Victima de tu negligencia
de tu desidia.

De la vida en la calle
entre suciedad y harapos
en los cerros
donde el tiempo no pasa
donde los cañones hablan
matan.

Acompaña mi camino señor
se victima junto a mí
en el espacio donde existes
en el espacio que pretendes dividir.



II
Marchitas
sin vida
sin amor
sin compasión.

Duras como la verdad
mi verdad.

Las rosas reposan en su cabeza
su olor enrarecido
de anteayer
las define.

De relato europeo son las rosas
de lugar romántico y solitario
de plaza bizantina y campanarios
de posarse sobre las orejas del señor que me acosa sin palabras.

Rosas brillantes y espinosas
de labios rojos terciopelo
fieles al señor en sus aventuras inmortales.

Desgraciadas
despiadadas
insanas
despiadadas sin más.

Sin compasión alguna me delatan
carentes de emoción murmullan

Mi vida
la de todos.

Escudadas en la cien de nuestro señor
hacen caso omiso
ensordecen.

Analiza señor
esa melodía de hace mil años,
los murmullos de hace mil años.
esos labios agraciados de los que parecen miles de años.

Monstruos escarlata
de cegadas intenciones
coqueteen entre si
palpiten
desaten la tormenta.

Solo sin sentido
en la tormenta repentina
en la miseria
como el señor que no habla
ríe.

Revoluciona.

III

En el intermedio nada actúa
tu señor solo observas
flotas esperando el destino
otro viejo impuntual y déspota.

En el intermedio todos pueden vivir para siempre
el sol no transita
la noche nunca llega
y por ese mínimo instante
los años nunca pasan.

En el intermedio nadie tiene respuestas
las personas simplemente ansiosas
lagunizan sus emociones
dejan de ser humanos.

Puedo morir aquí
victorioso tomarás mi vida
pero no ahora viejo
marchitaran las rosas antes de que mi vida arrebates.


IV

Misterioso sobrepasas
todo limite conocido.

Incógnito en la penumbra
poderoso en tus designios
victima al tiempo de nuestro olvido

Señor no lo hagas inevitable
da la vuelta y márchate
la vida aun es muy larga para mí.

Tranquilo tiempo
no encontraras al mismo muchacho que pretende ser incomprendido
o al mismo psicoanalista jubilado
ya muerto.

Sin tu piedad
mucho menos casado y con hijos
desaparece viejo de dos rosas en la cabeza
desaparece beso.